En 1927 falleció su padre a los 76 años, y Eulalia se convirtió en la persona encargada de llevar adelante a toda su familia. Eran los años en que la Compañía Telefónica Nacional estaba instalando el servicio telefónico en todo el país, y antes de la inauguración de la central de teléfonos en Moguer, ya se había nombrado a Eulalia encargada de la misma. Fue elegida por ser la joven más preparada que había en Moguer, en una época en la que las mujeres no realizaban ningún tipo de trabajo.
Durante su primer año realizó más de diez asignaturas, aprobando la mayoría con sobresaliente. A pesar de no haberse podido presentar a algunas asignaturas en septiembre, como venía siendo habitual en ella, debido al estallido de la guerra civil, en junio de 1937 realizó los últimos exámenes de sexto curso de bachillerato; por lo que en tres años terminó sus estudios con una nota media alta. Su éxito académico está en consonancia con su inteligencia y tesón.
Tras terminar sus estudios de Bachillerato y también de Magisterio montó una academia en la que se impartían clases de primera y segunda enseñanza. Un buen amigo suyo y gran poeta, Francisco Garfias, también daba clases de literatura y redacción en esta academia.
A mediados de los años 30 decidió hacerse procuradora de los Tribunales. Para ello estudió lo necesario, asistió a numerosos juicios, y contó con la estrecha amistad del juez de Primera Instancia e Instrucción de Moguer, Aurelio Álvarez, que le brindó su ayuda y su biblioteca. De este modo, en 1937, se convirtió en la primera mujer procuradora de España, aunque tardó cinco años en ejercer su nueva profesión.
En 1941 Eulalia recibió su título de Bachiller de manos del director del Instituto Nacional de Enseñanza Media de Huelva.
También por estos años, Eulalia trabajó instruyendo y educando en sociedad a una joven almonteña, por orden de un ingeniero holandés que se había enamorado de esta chica y deseaba culturizarla. Fue elegida Eulalia para este menester por ser muy conocida como mujer culta, preparada y trabajadora.
Fue en Moguer donde ejerció por primera vez su profesión hasta finales de 1946. Estos años estuvieron marcados por su interés por el estudio y el fomento de la cultura. Sus autores preferidos eran su paisano Juan Ramón Jiménez y el alicantino Gabriel Miró.
En cuanto a su vida personal, Eulalia tuvo un novio durante varios años y algunos pretendientes, pero sus relaciones nunca cuajaron, al sentirse siempre la responsable y cabeza de su familia.
En 1945 se traslada a Madrid donde ansiaba ejercer su nuevo trabajo como procuradora: allí residían algunos de sus hermanos y allí podría progresar profesionalmente. Obtuvo, en primer lugar, la plaza de procuradora de los Tribunales de Alcalá de Henares; aunque al principio no le daban trabajo, pues su condición de mujer debió jugar en su contra, hasta el punto de tener que poner un pleito al Colegio de Procuradores. Además, Eulalia tuvo otras ocupaciones, que compaginó con su despacho de procuradora: entró a trabajar en la Delegación Nacional de Sindicatos, donde le asignaron la asesoría jurídica.
Eulalia fue doble pionera: primero mujer procuradora de España y también del Colegio de Madrid, donde ejerció su profesión con gran tesón hasta pasados los 70 años.
En cuanto a su círculo de amistades en Madrid, Eulalia retomó el contacto con su amigo Francisco Garfias, y se relacionó con numerosos escritores y artistas, así como personalidades de la jurisprudencia. Entre sus amigos destacamos a otro moguereño: Xandro Valerio, compositor de letras para coplas (A tu vera, La Parrala, Tatuaje); y dentro del ámbito universitario conoció al abogado, investigador y poeta Antonio Oliver Belmás, quien le presentó a us esposa Carmen Conde, a la que le unió siempre una muy profunda amistad.
En 1960 Eulalia adquirió una finca con casa incluida en Navacerrada, a la que le puso el nombre de El Brocal, en homenaje a la primera obra lírica publicada por su amiga Carmen Conde. Esa finca se convirtió en el lugar de encuentro de cinco amigas singulares: Amalia Lobera, Amanda y Mercedes Junquera, Carmen Conde y la misma Eulalia. No era raro ver a Eulalia recorrer esa zona de Madrid con su coche, en una época en la que apenas se veían mujeres al volante.
Con Carmen Conde Eulalia, que siempre se había dedicado a su trabajo, empezó a viajar, aprovechando los numerosos compromisos de la escritora. Juntas visitaron México, Paris, Egipto…
El día de la toma de posesión de Carmen Conde como miembro de la Academia de la Lengua, en enero de 1979, Eulalia se encontraba, como no, en un lugar destacado. Era la primera mujer que entraba a forma parte de esta Institución. No nos extraña, pues, la gran amistad forjada entre estas dos mujeres pioneras de su tiempo.
El 1 de agosto de 1981 Eulalia se dio de baja del Colegio de Procuradores de Tribunales de Madrid, tenía 77 años y había dedicado 40 a la profesión de procuradora.
A partir de entonces pasaría largas temporadas en su finca de Navacerrada y viajando con Carmen Conde.
En sus últimos años, después de dejar la profesión, se volcó en su familia, sobre todo en sus sobrino Carlos, al que quería como a un hijo. Siempre mantuvo lúcidas sus facultades mentales, y las conservó hasta última hora. Permaneció con su familia en su casa hasta el final, donde murió, a los 96 años de edad, el 16 de noviembre de 2000.
No se conserva ningún escrito de Eulalia, aunque ella comentó a algunos familiares que había recogido en un libro la historia de personajes singulares a los que había conocido.
Quienes la conocieron la describen siempre como una mujer muy cariñosa, a la que jamás se la vio seria con los demás; emprendedora y adelantada a su tiempo, y con un gran sentido de la responsabilidad. En la actualidad, en Moguer, un grupo de mujeres han elegido su nombre para una asociación, y el Ayuntamiento de esta localidad ha rotulado una calle con su nombre.
En 2017 el Ilustre Colegio de Procuradores de Madrid creó un premio con su nombre, que viene a reconocer a una trayectoria intachable, la de Eulalia, que puede ser inspiradora para hombres y mujeres, y motivadora para seguir trabajando por la igualdad. Este premio se viene entregado cada 8 de marzo.
Sirvan estas líneas como homenaje a esta gran mujer, cuyo paso por nuestro Instituto nos llena de satisfacción.
Carmen Jiménez
(Profesora de Lengua y Literatura del IES La Rábida)
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BIBLIOGRAFÍA:
MORENO ORTA, Juan Manuel: Eulalia Ruiz de Clavijo. Primera mujer Procuradora de Tribunales en España. Moguer: Fundación Municipal de Cultura, 2004.
WIKIPEDIA: Eulalia Ruiz de Clavijo.
FUENTES:
Archivo del Instituto “La Rábida”. Huelva.
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